De dos en dos, en pareja, rodeados de naturaleza, disfrutando en compañía, escuchando el silencio acompañado de sonidos de aves que no ves.
Yo no quiero el ruido artificial, prefiero el silencio natural de la nada, del vacío, de la naturaleza.
Debe ser un ser ancestral, antiguo, viejuno, pero es lo que quiero.
Escuchar tu voz, la mía y la de los pájaros. Cuando quiero escuchar otras, yo ya las voy a buscar y entonces sí, las escucho.
Tengo dificultades para abrazar lo que abrazan la mayoría, y en eso radica mi felicidad, mi libertad, mis decisiones que me complican los caminos.