Manchémonos. Vaciemos nuestra cabeza de ideas locas, y manchemos el entorno con ellas. Soltemos ese lastre que en formas de manchas nos inunda, e intentemos no invadir nuestra estancia de mierdas variadas. Simplemente dejemos fluir los desechos, y tranquilicemos el pensamiento.
Una vez vacíos, ya podemos seguir pensando otras cosas, e ir llenando nuestros interiores con nuevas basuras. Es la vida, no hay otra.


