Corriendo, moviéndonos de nuestros espacios no para buscar salidas, sino para volver al punto de partida. No nos queremos mover mucho, pero necesitamos movernos sin desplazarnos. Para ello nos vestimos de un símil al deportista, y de esa forma creemos que nos movemos sin movernos.
Era pronto por la mañana, muchos seguíamos sin despertarnos del todo, pero ya sentíamos envidia. la envidia es algo que se contagia. Verlos moverse, correr, desplazarse produce envidia si estas quieto simplemente observando.
Curiosamente los dos únicos deportistas voluntarios, caminaban en sentido contrario. Ni iban, ni volvían. Simplemente se movían. Lo de menos es hacia dónde.

