7.3.26

Una bola que está dentro de la nada


Experimentemos con los colores y las formas, creemos sueños de la nada, soñemos incluso despiertos, mientras jugamos con las manos.

Elevemos una bola desde el interior de otro espacio absurdo, y observemos lentamente que la suma de diferentes absurdos, crean un absurdo mayor.

Es la vida, daría igual si son sueños de bolas, o si son bolas de imbéciles. 

El caso es que nos podemos imaginar lo que queramos, sea bueno o sea malo.

Somos los dueños de nuestros sueños, y los esclavos, muchas veces, de los sueños de los demás.

Las huellas de una muerte anunciada


Totalmente rota no. Si acaso herida de muerte. 

Vemos espacios vacíos, decisiones que no nos gustan nada si pensamos en su futuro. 

Pero sigue existiendo.

Si nos imaginamos lo que pudo ser, aceptamos mejor lo que es. 

La nada sigue teniendo forma, aunque ya casi no sea reconocible.

Aunque brille, ha cambiado de color, y eso es un síntoma de mala salud.

No, no hablo de la hoja.