2.11.26

Todo quedó distorsionado


Y al mirar sobre la ventana se me distorsionó el punto de vista a través de los cristales mal pulidos. 

Ya nunca volví a ver recto.

El silencio del silencio

El silencio del mar abierto

No sabemos quien va dentro, nos da igual, incluso no les tenemos envidia pues no sirve de nada.

Pero la calma, la suavidad, el silencio de la tranquilidad la comparten la gaviota, los integrantes del velero y nosotros ahora que lo contemplamos.

Nos podemos imaginar ese silencio. 

Incluso sería bueno imaginárnoslo y pensar que existe en estos tiempos tan llenos de ruidos.

¡¡Chiss!! No digamos nada, solo escuchemos pero eligiendo a quien nos quiere hablar.