Hay momentos y momentos, situaciones en las que parece que te comes el mundo, en las que tu validez está a prueba de cañones, y momentos en que al abatimiento te puede, y piensas que no pintas nada.
Será como una depresión pero en pequeño, como un estado depre pero a plazos, o lo que podría ser peor, como el nacimiento de algo que si no lo cuidas puede golpearte.
Uno siempre espera que le recuerden de vez en cuando, y es cierto que lo consigue con los más cercanos, pero a veces se pregunta en voz baja por sus otros compañeros de vida, por los de segunda fila, y se pregunta por saber si están o no allí, no ya esperando, pero si atentos al cambio de marcha.
Y si te entre el frío de pensar (creer) que no están, te pierdes en el vacío.
Todos necesitamos sentirnos acompañados, aunque sea de la nada, de la teoría, de la sensación, y cuando ni eso está a tu lado te vienes abajo.
Yo creo que con la edad este vacío se acrecienta, unas enfermedades se curan y otras aparecen nuevas, como esta de la soledad rara, del vacío de sentimientos.
Llamas a las puertas de tu vida y no te abren con la suficiente fuerza. Vamos, que es como si no te dejaran entrar al salón a desparramarte en su sofá, si acaso al WC y por urgencia.
Y cuando lo que esperas es precisamente eso, que te arropen y te dejen sentarte en el sofá, pues jode.
Al llegar a cierta edad uno ya espera cosas, espera la cosecha… sin saber que a veces o no se ha sembrado bien o los riegos no han sido ni frecuentes ni a tiempo.
Pero es verdad que no todos nacemos buenos agricultores de la vida, y que las cosechas vienen o no, pero también esto deberíamos de tenerlo en cuenta y no lo tenemos, somos demasiado duros, ásperos y sosos para con los compañeros de vida, y no es fácil que regalemos nada.
Así nos va luego, claro, porque si no estamos en el tiempo de la necesidad, luego no estarán ellos en los momentos amargos.
Nos falta cariño compartido, cuando de lo que no nos damos cuenta es de que nos ha tocado vivir el mismo momento de vida, que compartimos el espacio sólo con nosotros y no lo admitimos bien, que moriremos a la vez, y que después de no estar juntos nada quedará, por que poco a poco otros van ocupando nuestro lugar físico de espacio.

