Cuando no vemos algo claro, decimos que tenemos niebla en la mirada. Cada vez vemos todo con más niebla, más difuso, desenfocado, con reparos de si realmente lo que nos muestran es verdad o es mentira, está lleno de niebla o representa la realidad.
La niebla peor es la cálida, la que va acompañada de mucha energía, mucho calentón. La niebla que admitimos es la fría, la que nos llega en invierno cuando tenemos que salir a la calla con las defensas típicas de los abrigos que nos disfrazas de guerreros contra las inclemencias.
Si vemos que nos invade la niebla, respiremos con calma, y pensemos si es realmente niebla o es nuestro particular punto de vista. En los últimos tiempos hay muchas nieblas falsas.

